Las preguntas que más respondemos
Muchos padres buscan apoyo terapéutico cuando notan que sus hijos presentan miedos intensos (como a dormir solos, a ir al colegio, o a la separación), ansiedad social, dificultad para manejar la frustración, rabietas frecuentes, sensibilidad emocional elevada o problemas para adaptarse a los cambios.
En adolescentes y adultos, la terapia puede ser de gran ayuda cuando hay estrés constante, sensación de desconexión, dificultad para poner límites, baja autoestima o patrones repetitivos en las relaciones.
En cualquier etapa de la vida, el proceso terapéutico promueve un crecimiento emocional y mental significativo, fortaleciendo la inteligencia emocional, la autocompasión y la capacidad de regulación.
Cuando se trata de menores de 18 años, la primera cita suele realizarse con los padres o cuidadores. En ella, escuchamos las principales preocupaciones, exploramos la historia familiar y definimos juntos las metas terapéuticas.
Si el paciente es mayor de edad, la primera sesión se realiza directamente con él o ella, enfocándonos en comprender sus desafíos y objetivos.
Esta sesión dura entre 60 y 75 minutos y marca el inicio de un plan de trabajo personalizado.
Aunque cada persona y familia avanza a su propio ritmo, la mayoría de los procesos terapéuticos tienen una duración aproximada de 3 a 5 meses.
Durante este tiempo, los avances suelen notarse en la forma en que los niños o adultos se relacionan, se regulan emocionalmente y enfrentan los desafíos del día a día.
En muchos casos, cuando las familias observan un progreso positivo, deciden continuar el acompañamiento para seguir fortaleciendo su bienestar o el desarrollo emocional de sus hijos.
En general, las sesiones se realizan una vez por semana, con una duración de 50 minutos, aunque la frecuencia puede ajustarse según las necesidades.
La terapia de juego es una forma especializada de psicoterapia utilizada especialmente con niños. A través del juego —su lenguaje natural—, los niños pueden expresar emociones, procesar experiencias difíciles y desarrollar habilidades de autorregulación.
En Feelings and Beyond, utilizamos la Synergetic Play Therapy™, un enfoque basado en neurociencia y teoría del vínculo, donde el terapeuta acompaña al niño desde la conexión y la co-regulación emocional, ayudándole a comprender y transformar su mundo interno de manera segura y compasiva.
La neurociencia estudia cómo funciona el cerebro y cómo se conectan nuestras emociones, pensamientos y comportamientos. En nuestro enfoque, comprender el cerebro es clave para entender por qué los niños, adolescentes y adultos reaccionan como lo hacen ante el estrés, el miedo o la frustración.
Basarnos en la neurociencia nos permite identificar qué necesita cada persona para regularse, sentirse segura y recuperar el equilibrio emocional, especialmente en casos de ansiedad, miedos intensos o desbordes emocionales.
Trabajamos con estrategias que ayudan al cerebro a crear nuevas conexiones, promoviendo un bienestar emocional duradero.
Sí. En Feelings and Beyond, creemos firmemente que los padres son una parte esencial del equipo hacia el bienestar de sus hijos.
Por eso, además del trabajo individual con el niño, realizamos sesiones periódicas con los padres donde compartimos observaciones, avances y estrategias prácticas para acompañar el proceso desde casa.
Nuestro objetivo es proveer herramientas que sirvan para toda la vida, fortaleciendo los lazos entre padres e hijos y creando relaciones más seguras, empáticas y conscientes.
Sí. En Feelings and Beyond ofrecemos sesiones presenciales en nuestro consultorio, así como sesiones virtuales para quienes prefieren o necesitan la modalidad en línea.
También realizamos talleres y conferencias para padres, escuelas y comunidades interesados en temas de salud mental, regulación emocional y vínculos familiares.
La conexión terapéutica es fundamental para el proceso de sanación. Si sientes que no hay una buena conexión, te invitamos a hablarlo abiertamente. Nuestro equipo está comprometido con que cada persona —niño, adolescente o adulto— se sienta segura y comprendida.
Si es necesario, podemos ayudarte a encontrar otro terapeuta dentro de nuestro grupo que se ajuste mejor a tus necesidades. Lo más importante es que el espacio terapéutico se sienta genuino, empático y de confianza.